Muchachos de Villa Crespo (Uno)

Villa Crespo - No Comments » - Posted on diciembre, 1 at 12:52 pm

El pibe taquito

Estaba prolijamente haciendo una listita (mentalmente, por supuesto) de las figuras conocidas que pasaron su niñez en el barrio, para ir desgranándolas de a una, y según mi leal saber y entender. Pero… La realidad es mucho mas veloz (e impredecible) La noticia del día es el otorgamiento del Premio Cervantes al poeta Juan Gelman. Aun cuando este blog no está destinado a ocuparse de “la noticia del día”, no podemos menos que (para honrar su nacimiento en Villa Crespo) transcribir una pequeña mención:

“… conjuga un fino trabajo del lenguaje con un fuerte compromiso político.”

Y otra, como curiosidad lingüística:

“Ha sido un hombre entregado desde muy joven a la poesía, desde sus primeras obras no ocultó que milongueaba mucho con el ritmo de la palabra y con el juego del léxico. La dimensión de compromiso social y político nunca lo llevó a abdicar del compromiso con la poesía”, dijo Víctor García de la Concha, presidente de la RAE y del jurado.

(¿De donde sacó el españolísimo catedrático la palabra “milonguear”?) Pero volvamos a nuestro tema, el muchacho de Villa Crespo.

–¿Qué dirían los muchachos de Villa Crespo al enterarse de que “el pibe Taquito” es premio Cervantes?
-Cuando era joven, les tuve que ocultar bastante tiempo que era poeta. En el barrio si no fumabas, eras maricón, y si escribías poesía, eras raro. Deben de estar contentos.

Si, Juancito. Aunque algunos nunca pudimos alcanzar esos vicios (fumar, escribir poesía…) ni mucho menos ser poeta, de todos modos, estamos contentos.

El cuero en los genes

Villa Crespo - No Comments » - Posted on noviembre, 24 at 3:18 pm

Dejemos de lado (por ahora) la precisión histórica, y digamos que a partir de 1888 se fueron conjugando los elementos necesarios: la fábrica (la “Nacional de Calzado”, en una época en que la palabra “Nacional” todavía no era de uso exclusivo del Estado), la curtiembre (“La Federal”), y el barrio que las albergaba (éste barrio), en ese orden o quizás en cualquier otro, y el conjunto todo, adecuadamente ubicado a orillas de un arroyo (el Maldonado).

Resumiendo: la fábrica hacía zapatos, y orgullosamente se proclamaba Nacional (algo así como el antecedente del “Industria Argentina”), cuando nadie suponía que se los podía hacer con otro material que no fuera cuero, por lo cual la curtiembre lo proveía, y los vecinos del barrio trabajaban en ambas. La curtiembre también proveía residuos industriales (los que, suponemos, eran tranquilamente volcados al arroyo), un permanente olor fétido, que se percibía a tres cuadras, y colonias de ratas.

Mis recuerdos arrancan en la década del 40. El arroyo había sido entubado bajo una flamante avenida. La fábrica ya no funcionaba, pero su enorme edificio aún estaba en pie, en Padilla entre Gurruchaga y Acevedo. En cambio, la curtiembre parecía trabajar en forma normal, y ese olor también parecía ser normal. A su alrededor, se apilaban tenderetes de toda laya, que vendían… si, claro, cuero, vaya a saber a quien.

Luego se hizo lo habitual. El edificio de la fábrica se demolió, y se construyó allí una torre. La curtiembre partió a otras comarcas, y su edificio, que ocupaba una manzana íntegra, se demolió, y el lugar (en medio de fervorosas proclamas de las autoridades para crear la plaza que Villa Crespo no tiene), se malvendió y se construyeron… tres torres, con una cuarta proyectada. Chau, barriada obrera, y de paso, chau cuero.

Pasó un tiempo, dos décadas quizás. Y vea lo que son las cosas, el cuero volvió a asomar. Y, cosa e´Mandinga, en el satánico número 666 de la calle Murillo, apareció la empresa “Murillo 666”, que vendía indumentaria de cuero. Y, despacito primero y en forma fulminante después, aparecieron todos los comercios-réplicas, que ocuparon todos los recovecos posibles de Murillo, y desbordaron hacia las laterales después.

Es que, desde Sao Paulo, Barcelona o Tokio, aparecieron los señores turistas, paseándose con total desparpajo por mi barrio, pisando fuerte, con sus reales, euros o yens convenientemente valorizados, y dedicados a su tarea predilecta: comprar cuero.

Y los vendedores relegados que no pudieron ocupar plaza en Murillo, colocan el cartelito “Outlet of the Leather Street”.

Pero debajo, Villa Crespo late.

Algo cambió, algo no

Villa Crespo - No Comments » - Posted on noviembre, 14 at 4:44 pm

En este siglo que estamos transitando, al que por convención llamamos “21”, el tiempo se mide, además de los tradicionales relojes y almanaques, a golpes de weblogs. Cada día, millones se sientan frente a sus pantallas y tratan de transmitir (al que fuere) su opinión, su información, es decir compartir su verdad. Pero a veces, como es el caso de este sitio, las dificultades superan a las buenas intenciones.

No hace mucho (apenas tres añitos) comenzamos anunciando cual era nuestra intención, y así quedó el sitio. Hoy lo retomamos y, como no podía ser de otro modo, algunos datos específicos del texto inicial ya se modificaron. Sin embargo, lo que no cambió es el objetivo básico allí enunciado, y por eso creímos adecuado reafirmarlo, reproduciendo a continuación ese post.

11.12.2004
Porqué “Comuna Villa Crespo”

Hoy, Día Nacional del Tango, abrimos al espacio virtual esta página, que, con medios sencillos, procurará cumplir con importantes objetivos.
Al hablar de Villa Crespo, no lo idealizamos, como si fuese una abstracción puramente simbólica, pero tampoco aceptamos que, por mandato burocrático, se pretenda atentar contra su integridad y su identidad.
Hablamos de Villa Crespo, simple y sencillamente, porque aquí nacimos y aquí transcurre nuestra vida, porque lo conocemos bien, porque esperamos a traves de esta tarea llegar a conocerlo mejor, y poder difundir los resultados.
A los vecinos de Villa Crespo el pasado del barrio no nos es indiferente, porque todos y cada uno de los hechos que se sucedieron condicionan en mayor o menor medida nuestro presente; así como todo lo que suceda en este presente, con signo positivo o negativo, condicionará nuestro futuro.
Nuestra consigna “En el corazón de la Ciudad de Buenos Aires” intenta expresar la realidad física del barrio, que ocupa una posición privilegiada en el centro geográfico de la ciudad. Así es como se ha convertido para algunos en un simple lugar de cruce o de paso. Así es como por la esquina de Scalabrini Ortiz y Corrientes circulan trece lineas de colectivos, sin contar las que pasan por otras calles del barrio. Pero Villa Crespo, por su historia y por su gente, es mucho mas que eso, y es lo que tratamos de presentar y de defender.
Pero, ademas, este es un momento trascendental en la historia de Buenos Aires. La Constitución de la Ciudad especifica con toda claridad la creación de “comunas” (entes para descentralizar, aunque sea en parte, la hipertrofiada estructura del Gobierno), pero con la característica primordial que quienes las conduzcan serán electos en comicios por la ciudadanía de cada una de las zonas que abarquen.
Con tres años de atraso, la Legislatura aprobó el 30 de noviembre último, solamente “en general”, la ley de creación de comunas, pero dejó para el 2005 la definición de detalles importantes, como la cantidad de comunas a crear, y consecuentemente sus límites. Las opiniones oscilan desde diez a 47 (en este caso, se trataría de una comuna para cada barrio definido oficialmente, opinión que compartimos).
También hay legisladores que proponen un cambio que llamaríamos “cosmético”: establecer las comunas sobre los actuales 16 Centros de Gestión y Participación, que son oficinas dirigidas por funcionarios dependientes del Gobierno central, pero con el agravante que las respectivas zonas fueron fijadas en forma arbitraria, sin respetar los límites históricos de los barrios (en el caso puntual de Villa Crespo su superficie natural está dividida entre tres de dichos centros).
Pero, por ahora, volvamos a nuestro Villa Crespo, el real, el que está en el corazón de Buenos Aires. Decíamos al principio que abríamos esta página en el Día Nacional del Tango, y no fue una referencia casual. El tango, ese maravilloso regalo que Buenos Aires le hizo al mundo, está muy dignamente representado en nuestro barrio, del que surgieron dos figuras emblemáticas: uno, famoso – Osvaldo Pugliese, y la otra, injustamente olvidada – Paquita Bernardo, la primera mujer bandoneonista.
Bajo esta advocación, empezamos nuestra tarea.